- Editorial:
- BUNKER BOOKS
- Año de edición:
- 2019
- ISBN:
- 978-84-120978-0-1
- Páginas:
- 320
- Encuadernación:
- Rústica
- Colección:
- < Xenérica >
QUÍMICA ROSA
ARNOLDI, KATIE
«Abrio´ la puerta de cristal de la vitrina y alli´ estaban, perfectamente dispuestos y clasifica dos por orden alfabe´tico, todos los antiguos fa´rmacos de May. Aldactone, Anadrol, Anavar, clembu-terol, Cytomel, Deca-Durabolin Halotestin, humulina R y humulina N, Lasix, Nolvadex, parabolano, Primobolan en acetato Primobolan Depot, propionato de testosterona, Winstrol. Aunque algunos habi´an caducado, Charles no era capaz de tirarlos. Tambie´n guardaba las diferentes cremas depilatorias, las esponjas vegetales que utilizaba para exfoliarla y eliminar el abundante vello corporal, la toallita de yute con la que le limpiaba el rostro, las pomadas antibio´ticas para las espinillas de la espalda y de la cara interna de los muslos y la amplia variedad de hormonas tiroideas sinte´ticas que habi´an usado al final para revertir o borrar los tristes efectos de su aventura polifarmace´utica.
May habi´a sido una estrella. Era preciosa, brillante y colosal. Los jueces la adoraban; habi´a sido portada de todas las revistas. Si hubiesen parado a tiempo, ahora seri´a una campeona. Nadie le habri´a podido hacer frente.
Cuando se le enronquecio´ la voz, que acabo´ por volverse grave, ninguno de los dos se habi´a sorprendido. Todas las profesionales teni´an la voz profunda y a Charles le resultaba sexi. Por las noches, se tumbaba co´modamente con la cabeza en su regazo y le haci´a leer extractos de sus memorias econo´micas. Cerraba los ojos y vislumbraba su e´xito.
La piel se le endurecio´ y volvio´ a´spera; los poros se abrieron e hicieron visibles. Charles gasto´ un dineral en cremas exo´ticas en un intento de recuperar algo de suavidad. May lo llevaba con deportividad, destacando lo bien que su nueva piel manteni´a el bronceado. Ninguno se planteo´ bajar el ritmo ni dar marcha atra´s.
Charles consulto´ a varios expertos cuando se le empezo´ a hipertrofiar el cli´toris. A May le preocupaba que le creciese y que e´l acabase por no encontrarla atractiva. Los me´dicos confirmaron que los efectos secundarios de virilizacio´n que acarreaban los esteroides anabolicoandroge´nicos eran irreversibles. Pero resulto´ que a Charles le resultaba incluso ma´s fascinante. Su minipene, incipiente y duro, le imponi´a. Cuanto ma´s le creci´a, ma´s creci´a tambie´n la devocio´n de e´l, y ella, por su parte, admiti´a que ahora llegaba a excitarse ma´s».