- Editorial:
- HERDER EDITORIAL, S.L.
- Año de edición:
- 2026
- Materia
- Filosofía política e social
- ISBN:
- 978-84-254-5206-2
- Páginas:
- 136
- Encuadernación:
- Rústica
- Colección:
- < Xenérica >
DECEPCIONAR ES UN PLACER
DE SUTTER, LAURENT
Índice
§ 1. Una breve frase de Gilles Deleuze
§ 2. Hay provocaciones y provocaciones
§ 3. El que sabe qué esperar
§ 4. Sénneca & Cía
§ 5. Pragmatismo de la ascesis
§ 6. De la proyección a la orientación
§ 7. Cuando habla el Extranjero de Atenas
§ 8. Por qué la esperanza es un guardián
§ 9. Caridad, fe, esperanza
§ 10. Destruir el mundo
§ 11. Todo el mundo está obligado
a lo imposible
§ 12. Breve excursus matemático
§ 13. Adiós a Dios
§ 14. Teología del todo
§ 15. Dos veces imposible
§ 16. Nunca nada tendrá lugar sino
el no-lugar
§ 17. Duda y tiempo
§ 18. Esperar, solo esperar
§ 19. Ecología de la atención
§ 20. El informe de la minoría
§ 21. Siempre más
§ 22. Retrato del hombre de fe como
extralúcido
§ 23. Mi padre, ese símbolo
§ 24. Cómo se forcluye a Dios
§ 25. Sí o no
§ 26. Es muy buena
§ 27. La verdad siempre está en otro lugar
§ 28. Otra sucia historia
§ 29. Las ilusiones al rescate
§ 30. Nuevos fragmentos de un discurso
amoroso
§ 31. El reino del otro
§ 32. Disappointment y deception
§ 33. Contra la seducción
§ 34. «Des-» como distancia
§ 35. ¿Qué hacer?
§ 36. Ni dónde, ni cuándo, ni cómo
§ 37. And the winner is...
§ 38. La aventura es la aventura
§ 39. Negatividad del placer
§ 40. Así que, ¿decepcionada?
Nota
¡Me decepcionaste! ¿Quién podría recuperarse de semejante acusación? ¿Y quién, además, no ha recurrido a ella alguna vez? Somos seres que no dejamos de decepcionar y de ser decepcionados. Sin embargo, los moralistas lo han repetido hasta la saciedad: decepcionarse es, sobre todo, ser víctima de expectativas que solo existían en nuestra cabeza.Pero, ¿qué pasaría si eso no fuera todo?, se pregunta el autor en estas páginas. ¿Y si tras la danza de la esperanza y la decepción, de las expectativas y su frustración, se desplegara un verdadero orden del mundo que decidiera por nosotros lo que podemos y lo que no podemos hacer? ¿Y si decepcionar fuera, sobre todo, una forma de escapar de ello? Entonces, decepcionar sería un placer.